#Justicia de Clase en Panamá: El Perseguido es el Obrero y luchador social; el Protegido es el Corrupto

La justicia en Panamá ha dejado de ser ciega para convertirse en una herramienta con Rayos X: sabe perfectamente a quién golpear y a quién proteger. Los casos de Jaime Caballero y Genaro López no son procesos judiciales aislados; son las piezas de un engranaje de persecución política diseñado para descabezar al movimiento social más coherente del país.

Declaraciones del dirigente histórico GENARO LÓPEZ antes de la audiencia.

El “Delito” de ser Dirigente: El Caso de Jaime Caballero
​El ensañamiento contra Jaime Caballero es una aberración jurídica que desafía toda lógica del sistema penal acusatorio. Mientras figuras vinculadas a los mayores escándalos de corrupción en la historia republicana —como Odebrecht y Blue Apple— disfrutan de medidas cautelares laxas o procesos que mueren en la prescripción, a Caballero se le confina en una cárcel de máxima seguridad.

Los argumentos de su defensa son demoledores: existe arraigo comprobado, una actividad lícita como productor cafetalero y abogado, y una total disposición al proceso. Sin embargo, el Estado insiste en la detención provisional, ignorando que esta debe ser la excepción y no la regla. ¿El objetivo? Quebrantar la moral del dirigente y enviar un mensaje de miedo a las bases que derrotaron el contrato minero en las calles.

Genaro López: La Criminalización del Patrimonio Sindical
​En la misma línea, el proceso contra Genaro López busca deslegitimar décadas de lucha. La fiscalía intenta presentar el manejo de las cuotas sindicales y los ahorros de los trabajadores como “blanqueo de capitales”. Es un ataque frontal a la autonomía sindical.
​Para la élite económica, el obrero no tiene derecho a ahorrar ni a organizar sus finanzas; cualquier centavo en manos de un trabajador es sospechoso, mientras que los millones que fluyen en paraísos fiscales de políticos de cuello blanco gozan de la presunción de inocencia eterna.

La Doble Vara: Un Sistema Roto
​La comparativa de injusticia es inevitable y dolorosa:
​Para los políticos: Mansiones por cárcel, audiencias pospuestas infinitamente y acuerdos de pena que son insultos al pueblo.


​Para el SUNTRACS: Celdas de alta seguridad, congelamiento de cuentas y linchamiento mediático.
​Conclusión: La Lucha sigue en los Tribunales y en las Calles
​Mantener a Jaime Caballero en prisión y acosar judicialmente a Genaro López es un intento de judicializar la protesta social. El Ministerio Público no ha podido presentar un “delito precedente” sólido porque no existe; el único “delito” aquí es la coherencia de un sindicato que no se vende ni se dobla.
​Exigimos la libertad inmediata de Jaime Caballero y el cese de la persecución contra Genaro López. La justicia que solo persigue a los que visten de casco y bota, mientras rinde pleitesía a los que visten de saco y corbata, no es justicia: es dictadura civil.

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