El Muro del Lawfare se Agrieta ante la Dignidad Obrera

La historia no se escribe con sentencias dictadas desde la frialdad de un despacho judicial, sino con la firmeza de quienes caminan con la verdad como única bandera. Esta semana, el escenario judicial de Panamá ha sido testigo de una batalla de resistencia donde, a pesar de las presiones de quienes ostentan el poder, la justicia ha empezado a reconocer —aunque sea a cuentagotas— que la persecución no puede sostenerse eternamente sobre el vacío de la mentira.


​Victorias Parciales: Un Respiro para la Resistencia
​Tras las recientes audiencias de apelación, los compañeros Jaime Caballero y Genaro López mantendrán las medidas cautelares obtenidas recientemente. Si bien la Fiscalía insistió en el rigor del encierro, no pudieron doblegar la realidad: ambos dirigentes han demostrado que su arraigo es el pueblo y que sus manos están limpias de las acusaciones infundadas de blanqueo de capitales.
​Ver a Jaime en su hogar y a Genaro con su gente son victorias morales. Son grietas profundas en esa maraña llamada Lawfare, esa estrategia perversa que intenta criminalizar a los luchadores sociales para neutralizar la protesta. Sin embargo, nuestra alegría no es plena. Es una alegría vigilante.


​La Deuda Pendiente: Ariel, Saúl y Erasmo
​Nuestra mirada y nuestra fuerza siguen puestas en la injusticia que aún persiste. Exigimos con determinación el cambio de medida para el compañero Ariel Rodríguez, quien permanece injustamente confinado en una cárcel de máxima seguridad. Ariel es el símbolo de la resistencia que el sistema pretende quebrar, pero sabemos que, al igual que Jaime y Genaro, su libertad llegará porque la falsedad de las acusaciones no resiste el peso de la prueba. De igual manera, el andar del SUNTRACS late con la esperanza del retorno. Esperamos con los brazos abiertos el regreso a la patria de nuestro Secretario General, Saúl Méndez, quien lleva ya más de dos años en un exilio forzado por la persecución judicial, y del compañero Erasmo Cerrud. Sus ausencias físicas son, en realidad, presencias constantes en cada asamblea y en cada cierre de calle. El exilio y el encierro no son castigos a delitos, sino represalias por haber derrotado el contrato minero y haber defendido la soberanía nacional frente a los intereses transnacionales.


​La Razón nos Asiste: Un Compromiso Innegociable

​Esta semana nos da la razón. Lentamente, la telaraña de mentiras se despedaza. Pero el SUNTRACS no lucha solo por sus dirigentes; luchamos porque el ataque a nuestra organización es un ataque a las conquistas de todo el pueblo panameño.


​Seguimos y seguiremos en las calles por:
​La Vida Digna: Porque el derecho al pan y al techo es sagrado.
​La Soberanía y el Ambiente: Manteniéndonos firmes contra la minería metálica que envenena nuestra tierra.
​La Justicia Social: Evitando el desplazamiento forzoso de nuestros campesinos ante proyectos como el embalse de Río Indio.
​Los Derechos Laborales: Defendiendo cada conquista que este gobierno pretende eliminar en su afán de precarizar al trabajador.
​Los derechos laborales son derechos humanos. Quien persigue al sindicato, persigue la democracia. Compañeros y compañeras: que la esperanza sea nuestro motor y la unidad nuestro escudo. El Lawfare se cae, la verdad se levanta y el SUNTRACS avanza hacia la victoria final.
​¡Sin luchas, no hay victorias!
¡Justicia total para nuestros perseguidos!
¡La pelea es peleando!

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