Tras nueve meses de detención provisional en el sector C de la Mega Joya, el dirigente del Suntracs, Jaime Caballero, ofrece su primera entrevista desde su hogar en Boquete, donde cumple una medida de depósito domiciliario desde el 21 de febrero de 2026. En esta conversación, relata su experiencia en prisión, denuncia lo que considera una persecución política y reafirma su compromiso con las luchas sociales en Panamá.
Después de nueve meses de encierro, ¿cómo describirías ese primer momento de volver a tu casa y la experiencia de ese trayecto desde la cárcel?
Jaime Caballero: Fue algo surrealista. Hasta que no puse un pie en mi casa, no lo di por hecho, porque yo nunca debí estar ni un solo día en el sector C de la Mega Joya. Ese lugar está destinado exclusivamente a reclusos condenados por delitos graves o atroces, y yo no cumplo con ese perfil ni tengo antecedentes penales. El traslado fue una tortura. Me sacaron a las 10 de la noche, esposado y con grilletes que no me quitaron hasta llegar aquí. Venía custodiado por fuerzas especiales, como si fuera un delincuente de extrema peligrosidad. Al llegar a las 7 de la mañana, ver a mi compañera y a mis perros fue lo que me devolvió la calma.
Tienes casi 27 años como dirigente social. ¿Se puede estar realmente preparado para una experiencia de este tipo?
Jaime Caballero: Uno se va curtiendo en la lucha. Yo no he hecho nada extraordinario, solo lo que corresponde a alguien con principios. En 2010 ya viví una situación similar cuando nos acusaron falsamente de conspirar contra el transporte. En aquel entonces, el actual presidente era ministro de Seguridad y las tácticas eran las mismas: infamias y procesos inventados. Estamos acostumbrados, es parte del sacrificio que otros antes de nosotros ya hicieron.
¿Cuál fue el momento más difícil durante tu estancia en la Mega Joya?
Jaime Caballero: Los primeros meses fueron brutales por la narrativa de los medios. Escuchaba en las noticias que éramos delincuentes, que nos habíamos robado la plata de los trabajadores. Los otros reclusos y hasta algunos policías me gritaban que les diera de los “millones” que supuestamente tenía. Tuve que pararme firme y decirles: “Yo no soy un asesino ni un ladrón, soy un dirigente social y estoy aquí por persecución política”. Me tomó tres meses ganarme el respeto de la gente allí dentro.
Se ha hablado mucho del concepto de Lawfare en Panamá. Desde tu experiencia, ¿cómo lo definirías?
Jaime Caballero: El Lawfare es el uso del poder del Estado y del sistema judicial para perseguir y doblegar a quienes estorban al poder económico. A nosotros se nos persigue por nuestra resistencia histórica contra medidas impopulares, como las reformas al Seguro Social o el contrato minero. El objetivo del gobierno era descabezar al movimiento social. Usan todo: embargos administrativos, cárcel y amedrentamiento económico.
¿Consideras que estos ataques son una estrategia contra todo el sindicalismo y no solo contra individuos?
Jaime Caballero: Por supuesto. Sin movimientos sociales fuertes, ellos pueden imponer leyes que solo benefician a un grupo minúsculo, como la Ley 462, que desmejora las pensiones de las futuras generaciones. Nos estigmatizan como “violentos” o “comunistas” para lavarle el cerebro a la gente, pero la realidad es que el Suntracs nunca ha asesinado a nadie; solo defendemos derechos básicos como el agua, la salud y salarios dignos.
Finalmente, ¿cuál es tu mensaje para el gobierno y para las bases de tu organización?
Jaime Caballero: Al señor presidente le digo: no somos sus enemigos, somos panameños igual que usted. Tire puentes, estamos dispuestos a conversar para construir un país justo, pero debe haber voluntad.
A mis compañeros, les pido que se mantengan firmes y dignos. No se dejen llevar por la desinformación de las redes sociales; analicen la realidad. Todo esto pasará y saldremos más fortalecidos. Como dice nuestra consigna, que ahora tiene más vigencia que nunca: ¡Sin lucha no hay victoria!.
